Pocos lugares permiten descubrir la esencia de la Costa Brava como el Camí de Ronda de Begur. Estos antiguos senderos costeros, utilizados durante siglos para vigilar el litoral, recorren algunos de los paisajes más espectaculares del municipio entre acantilados, bosques de pinos y calas de aguas transparentes.
A diferencia de otras zonas donde el camino sigue un recorrido continuo, en Begur el trazado aparece dividido en varios tramos adaptados a una costa especialmente escarpada. Cada uno de ellos ofrece una perspectiva diferente del Mediterráneo y permite acceder a rincones que permanecen ocultos desde la carretera.
Sa Riera e Illa Roja
En la parte norte del municipio, el camino conecta la playa de Sa Riera con la emblemática Illa Roja y continúa hacia la Platja del Racó. Es uno de los recorridos más accesibles y ofrece magníficas vistas sobre la costa abierta y las playas de arena.

Sa Tuna y Aiguafreda
Uno de los tramos más conocidos une Sa Tuna con Aiguafreda siguiendo la línea de costa. El sendero alterna escaleras, pequeños miradores y pasos junto al mar, permitiendo contemplar algunas de las formaciones rocosas más características de Begur. Desde distintos puntos se obtienen excelentes panorámicas sobre los acantilados y las aguas del Mediterráneo.

Aiguablava y Fornells
En el sector sur, el Camí de Ronda atraviesa algunas de las zonas más fotografiadas de Begur. El recorrido enlaza pequeñas calas, plataformas rocosas y miradores naturales donde el contraste entre el azul del mar y el verde de los pinos crea uno de los paisajes más representativos de la Costa Brava.

Más que una simple ruta senderista, el Camí de Ronda es una forma de comprender la relación histórica entre Begur y el Mediterráneo. Cada tramo permite descubrir paisajes, calas y rincones que ayudan a entender por qué este municipio se ha convertido en uno de los destinos más admirados de la Costa Brava.

