FERNANDO BARRIONUEVO

EL ARTE COMO INVESTIGACIÓN PERMANENTE

Artista, comisario y fundador de MECA Mediterráneo Centro Artístico

Hay trayectorias artísticas que pueden explicarse a través de una sucesión de estilos, etapas o movimientos. La de Fernando Barrionuevo resulta más difícil de encerrar en una clasificación.

Más de cuatro décadas dedicadas al arte contemporáneo han construido un recorrido marcado, sobre todo, por la investigación, la experimentación y una permanente voluntad de transformación. Nacido en Almería en 1960, Barrionuevo comenzó su trayectoria artística siendo muy joven.


Desde entonces, su práctica se ha desarrollado a través de diferentes lenguajes y soportes: pintura, dibujo, objeto, instalación y otros procesos vinculados a la experimentación contemporánea. Su obra no responde, por tanto, a una única fórmula estética, sino a una investigación continuada sobre las posibilidades de la creación y sobre aquello que el arte puede expresar cuando se enfrenta a las preguntas esenciales del ser humano.


EL SER HUMANO COMO TERRITORIO DE INVESTIGACION

En el centro de su trabajo aparece una preocupación que atraviesa buena parte de su trayectoria: el ser humano y sus contradicciones.

Barrionuevo plantea su práctica artística desde una actitud reflexiva ante la realidad. La justicia frente a la injusticia, la razón frente a la sinrazón, la relación entre la persona y la naturaleza, la presencia y la esencia, son algunos de los territorios conceptuales desde los que desarrolla su trabajo.

Su propia manera de entender la creación parte de una reacción ante aquello que sucede. No se trata únicamente de representar una realidad, sino de interrogarla. De ahí que sus obras puedan adoptar soluciones muy diferentes y que los materiales, los formatos y los procedimientos estén subordinados a la necesidad de cada investigación.

En este sentido, resulta insuficiente definir su producción exclusivamente como una evolución entre figuración y abstracción. Su trayectoria demuestra precisamente lo contrario: una voluntad de no quedar atrapado en un lenguaje determinado.

La pintura constituye una parte fundamental de su producción, pero convive con el dibujo, la instalación, el objeto, la imagen y otros procedimientos experimentales. Sus cuadernos y anotaciones forman también parte de ese proceso de búsqueda, como espacios donde pensamiento, observación y creación se encuentran.


EL MEDITERRANEO: REFERENCIA NO FRONTERA

El Mediterráneo ocupa un lugar importante en el imaginario de Fernando Barrionuevo, pero no como un territorio capaz de definir por sí solo su obra.

La naturaleza, el paisaje y la luz mediterránea aparecen como referencias y recursos dentro de una investigación mucho más amplia. El territorio puede proporcionar colores, formas, experiencias y estímulos, pero el objetivo último no es representar el Mediterráneo.

En sus planteamientos, la naturaleza se convierte en un espacio de reflexión. El color, la materia y las formas procedentes del mundo natural pueden transformarse hasta adquirir una dimensión más abstracta y universal.

Esta relación con el Mediterráneo adquiere además un significado especial después de su experiencia en Japón.


JAPON: UNA EXPERIENCIA DECISIVA

Durante más de una década, Fernando Barrionuevo residió en Japón, una etapa que comenzó en 1985 y que tuvo una profunda influencia tanto en su experiencia vital como en su manera posterior de aproximarse al arte, la naturaleza y la cultura.

Japón no constituye simplemente un capítulo geográfico dentro de su biografía. Supuso un desplazamiento cultural que amplió su mirada y modificó su relación con el territorio y con la propia práctica artística.

Durante aquellos años desarrolló exposiciones, instalaciones, murales y diferentes proyectos en ciudades como Osaka, Kyoto y Kobe. Su trayectoria documenta exposiciones individuales en galerías japonesas y proyectos vinculados a la instalación, el vídeo y otras formas de creación contemporánea.

La experiencia japonesa permite comprender mejor algo que aparece posteriormente en su relación con el Mediterráneo: la necesidad de mirar el territorio desde fuera para poder regresar a él con una mirada diferente.

El Mediterráneo, después de Japón, deja de ser únicamente un lugar de procedencia o un paisaje conocido. Se convierte también en un territorio cultural que puede ser observado desde la distancia, comparado, reinterpretado y vuelto a descubrir.


UNA TRAYECTORIA INTERNACIONAL

La dimensión internacional forma parte de la trayectoria de Barrionuevo desde sus primeras décadas de actividad. Su obra ha sido presentada en diferentes países, entre ellos Japón, Estados Unidos, Alemania, Bélgica, Francia, Italia, China, Portugal y Omán, entre otros.

Pero resulta importante distinguir entre los lugares donde ha expuesto o desarrollado proyectos y aquellos donde su obra forma parte de colecciones públicas o privadas.

Esta diferencia permite entender mejor la amplitud real de su trayectoria sin convertir la internacionalización en una simple enumeración geográfica. Su actividad artística ha convivido además con una intensa labor de comisariado y gestión cultural, desarrollando programas y proyectos internacionales destinados también a facilitar la presencia de otros artistas en diferentes contextos.

En este sentido, su recorrido profesional posee una doble dimensión: la del creador que investiga su propio lenguaje y la del agente cultural que trabaja para generar espacios de encuentro entre artistas, instituciones y públicos.


MECA: DEL PROYECTO EXPERIMENTAL AL CENTRO DE ARTE CONTEMPORANEO

Esta doble condición resulta inseparable de la historia de MECA Mediterráneo Centro Artístico.

El proyecto surgió en Almería como una iniciativa experimental vinculada a las nuevas prácticas artísticas y posteriormente se consolidó como un centro independiente dedicado a la producción, promoción y difusión del arte contemporáneo. Las diferentes fuentes institucionales sitúan su evolución a través de distintas etapas, por lo que resulta más preciso entender 1989 como un momento fundamental de consolidación del proyecto que como un origen aislado.

Actualmente Fernando Barrionuevo es fundador y codirector de MECA Mediterráneo Centro Artístico junto a Rosa Muñoz Bustamante. Desde este espacio se han desarrollado exposiciones, bienales, proyectos internacionales, encuentros, talleres, programas educativos y diferentes iniciativas destinadas a favorecer la creación contemporánea y la internacionalización de los artistas.

La actividad de MECA permite comprender otra dimensión esencial de Barrionuevo: su concepción del arte no se limita a la producción de obras, sino que incluye la creación de contextos donde esas obras puedan existir, dialogar y encontrar nuevos públicos.

A lo largo de los años, MECA ha coordinado programas internacionales en países como Francia, Bélgica, Japón, Brasil, Omán, Argentina, Estados Unidos, China, Portugal e Italia, entre otros.

Crear sin dejar de cuestionar

Quizá una de las características más constantes de la trayectoria de Fernando Barrionuevo sea precisamente la imposibilidad de darla por terminada.

Su obra no parece construirse desde la búsqueda de una identidad estética cerrada, sino desde la necesidad de continuar investigando. Cada etapa puede abrir nuevas preguntas, nuevos materiales y nuevas formas de aproximarse a la realidad.

Esta actitud explica la diversidad de su producción y también la dificultad de situarla dentro de una única categoría. Más que evolucionar desde un estilo hacia otro, Barrionuevo ha ido ampliando progresivamente el campo de posibilidades de su propia práctica artística.

La naturaleza, el ser humano, la injusticia, la razón, la memoria, la materia o el territorio aparecen así como elementos que pueden activar una investigación, pero no como respuestas definitivas.

Su obra nace del diálogo entre experiencia y pensamiento, entre observación y transformación.

Un artista en proceso

En una trayectoria de más de cuarenta años, quizá lo más significativo no sea la cantidad de exposiciones realizadas, los países visitados o los proyectos desarrollados, sino la permanencia de una actitud: seguir preguntándose qué puede hacer el arte y hacia dónde puede llevar una investigación artística cuando todavía permanece abierta.

Fernando Barrionuevo ha construido una trayectoria en la que creación y gestión cultural se han desarrollado paralelamente. Ha sido artista, comisario, promotor y director de proyectos, pero todas esas facetas parecen responder a una misma concepción: entender el arte contemporáneo como un territorio de libertad, investigación y diálogo.

Por eso, acercarse hoy a su trabajo no significa únicamente recorrer cuatro décadas de producción. Significa aproximarse a un proceso que continúa vivo.

El Mediterráneo está presente, pero no lo explica todo.

Japón forma parte de su historia, pero tampoco la define por completo.

La pintura es fundamental, pero no constituye el único lenguaje de su creación.

Lo que permanece como hilo conductor es la investigación: una mirada sobre el ser humano y su relación con el mundo, una búsqueda permanente de nuevos lenguajes y una voluntad de mantener abierta la pregunta esencial sobre el sentido de crear.

Y quizá ahí reside una de las claves para acercarse a Fernando Barrionuevo: no tanto intentar definir su obra como acompañarla en su proceso de transformación.


REFERENCIAS WEB

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